martes, 2 de julio de 2013

Descansar

Dormir es un verbo muy atractivo. Descansar es una acción que no siempre se consigue.

Mientras observaba el lago desde mi ventana, una sombra oscura me hablaba. Susurraba y susurraba, palabras que no alcanzaba a entender, pero la paz que el lago me transmitía era lo único en lo que estaba interesada.

-Rápido, rápido- decía la sombra.

-¿Rápido?- logré descifrar los susurros, pero seguía sin entender lo que querían decirme. Sin despegar la vista del lago, traté de concentrarme en el sonido del viento.

-Sshhh, sshhh

Los susurros comenzaron a molestarme, ya estaban interrumpiendo mi paz. Volteé para verle el rostro a la sombra, pero un estruendoso ruido me sorprendió, sentí un escalofrío y el miedo comenzaba a nublar mi visión. El lago se alejaba perdiéndose entre gritos. 

Desperté. Unos ojos claros penetraban los míos. Entendí lo que su verde mirada quería decirme. Dejé escapar un gemido como último intento de recuperar la paz, pero el sabor acérrimo de sus manos intimidó mis suspiros.

-Sshhh

Me quedé inmóvil. La imagen del lago era lo único en lo que pensaba, pero ahora me resultaba repugnante, más desagradable que el sudor de sus manos. Un recordatorio de que no vendría más. 

Yo sólo quería descansar.

El hombre seguía allí, sobre mí, sin decir una palabra, pero nuestras miradas se comunicaban. La mía, cristalizada, le decía que no tenía miedo, pues ya sabía lo que iba  a ocurrir. Él asentía.

La sombra seguía susurrando a lo lejos. Ya no podía soportar más. Sólo quería que todo acabara. Las sábanas me atravesaban la piel, mi cabeza se hundía en la almohada. Su mirada era cada vez más punzante, más hiriente. Y por mucho que intentara cerrar mis ojos, no lo conseguía. No lo conseguía.

Yo sólo quería descansar.

Los susurros se alejaban poco a poco. Otro fuerte ruido me estremeció. Escalofríos. Sus ojos se cerraron, y el sabor acérrimo se despegaba de mis agrietados labios. Sentí como mi piel rasgada comenzaba a ser acariciada. Caricias sutiles, caricias curativas. Respiré hondo y la imagen del lago se volvía nítida. Podía escuchar al viento nuevamente. Sus ojos se abrieron y me atravesaron el alma. Sentí como la luz se me escapaba. Solté un último suspiro.


La sombra siguió susurrando. Descansa en paz.